Maratón de Frankfurt: un sueño incumplido

Faltan 12 minutos para que, hoy domingo 26 de octubre a las 10 de la mañana, se dé la salida de la Maratón de Frankfurt de 2014, ocho grados en el frío ambiente y cerca de veinte mil personas impacientes de echar a correr.

Maratón de FrankfurtLlegué a Frankfurt el viernes por la noche con la maleta llena del equipamiento y directamente fui a dormir. Ayer sábado me acerqué a la feria del corredor situada en el edificio de la feria, salida y meta de la carrera. Allí recogí el dorsal, la bolsa, estuve dando vueltas por los stands y disfruté del gran ambiente… muchos detalles chulos como el gran mural con todos los nombres de los participantes y muchos muchos stands. La organización fue perfecta en todos los momentos: antes, durante la carrera y después, claro, siendo alemanes no podía ser de otra forma. El resto del día, ya sabéis, algo de ver la ciudad y prestar atención a la comida y a la hidratación.

Maratón de Frankfurt

La salida y los primeros kilómetros son, como todas en las que participa mucha gente, bastante estresantes, mucha gente a tu alrededor, algún codazo, tropiezos por no ver el asfalto… a pesar de eso las sensaciones son muy buenas, me encuentro muy animado y voy muy cómodo con el ritmo previsto de 5 min/km. Levanto la vista al pasar por zonas que reconozco del centro de Frankfurt mientras sigo concentrado en el ritmo, en la respiración y en las pulsaciones, hasta ahora las tres perfectas.

Maratón de Frankfurt

Alrededor del km 13 pasamos al otro lado del río por uno de los puentes y al inicio de una interminable recta, en el km 16 me esperan mi hermano, mi cuñada y mi ahijada con un cartel en el que leo “Ánimo Padrino”. Esto me ayuda más que cualquier empujón y me saca una buena sonrisa de la cara. Llevo más de un tercio de carrera y voy muy muy cómodo y bebiendo bastante bien (uno de mis puntos flacos en las carreras, ya que aún no he pillado lo de beber y correr a la vez), así que vuelvo a pensar en la estrategia de llegar hasta la media maratón a este ritmo de 5 min/km, aguantar así hasta el km 30 y a partir de ahí bajas a 4:45 min/km.

 

 

 

Entonces llegó el pinchazo

Un pinchazo, seco, como si me clavaran un clavo en el cuádriceps de la pierna izquierda. En el km 26 noté un aviso, y fue en el 28 cuando lo noté en el vasto interno. Yo no paré, fue el músculo el que me paró y me llenó la cabeza de tensión. Me aparté a un lado, estiré un poco y seguí corriendo con otra zancada y un ritmo más bajo para ver si no se repetía, pero nada, al kilómetro ya estaba igual y volviendo a parar. Quedaban muchos kilómetros como para apretar los dientes y seguir el ritmo, podría haberme lesionado grave y no llegar. Y la impotencia me llevó la opción de abandonar a mi mente, pero ¿se merece eso tanto entrenamiento y tanto sacrificio? Así que enfríe la mente y vi que lo mejor era continuar mezclando carrera suave y estiramientos.

Así llegué al km 36 donde volvían a estar mis seguidores preocupados porque estaban siguiéndome online y veían mis parones. Continué tras saludarles y contarles lo que me pasaba para tranquilizarlos hasta el km 38, donde la pierna dijo no y me caí al suelo. Seguro que alguna cámara de las tantas que había me grabó y me gustaría verme, porque yo recuerdo una caída extraña, como si me hubieran cortado de golpe la pierna. Se me acercó una persona de la organización para ayudarme a levantarme y decirme que me podía retirar… ¿retirar? Ni de coña después de lo que llevo. Así que decidí terminar esos 4 km andando, olvidando el reloj y animando al resto de corredores mientras el público, excepcional como en ninguna otra carrera, me animaba a mí.

Maratón de Frankfurt

Los últimos metros los hice trotando por orgullo mientras me decía “Así no Frankfurt, así no. Voy a volver” y al cruzar la meta y recuperarme un poco, recogí la medalla más amarga que he conseguido.

 

La lesión

A los tres días cuando volví a España, lo primero que hice fue ver a mi fisio para enseñarle una medalla de la que tiene bastante parte y para que me viera el daño. Parece que no es nada grave, una contractura y poco más. Al día siguiente de tratarme ya no cojeo, vamos a esperar unos días.

 

Agradecimientos

El domingo no corría sólo. Familia y amigos que me han aguantado y ayudado estas semanas de entrenamiento, y a ellos es a quién va dedicada esta medalla, especialmente a tres: la primera por ser quien me roba la sonrisa desde hace casi un año, la segunda por ser por quien suspiro incluso corriendo y la tercera por ser quien me llena las piernas de energía y me metió en este mundo ;)

Gracias!