Maratón de Frankfurt 2015: esta vez sí

Hace justo 3 horas y 34 minutos estaba cruzando la línea de salida de mi cuarta maratón (la segunda en Frankfurt), ese es el tiempo que he necesitado para estar levantando los brazos y sonriendo mientras llego a la meta de esta mítica distancia de la maratón, en la que se disfruta durante 195 metros y se sufre durante el resto de los 42 kilómetros.

Han sido varios meses de preparación, mental desde que me registré a principio de año y físico desde finales de verano, aunque sabéis que no partía de cero, que este año ya había realizado la maratón de Madrid y que las zapas de running y contar kilómetros a base de carreras forman parte de mi vida diaria, al igual que el sustituir fiestas y ciertas actividades por entrenamientos y sesiones de gimnasio. Pero es que una maratón es una maratón.

El inicio

La carrera ha ido como la tenía en mente, no sé si por suerte o por los kilómetros de experiencia en mis piernas. Una salida menos fría de lo que temía y con mucha gente y cuidadosa como ya sabemos de estas grandes carreras, unos primeros kilómetros recorriendo el centro animados por los espectadores sorprendidos de nuestra locura, hasta el km 12, donde al cruzar el río empieza la segunda parte de la carrera.

Hasta ahí iba con el globo de 3h. 30m. bastante cómodo, y sabiendo que en el 15 estaban “mis aficionados” esperándome, con lo que adelanté al “autobús” para que me vieran mejor y me llegara con más energía sus gritos de ánimo para continuar hasta llegar a la media maratón, punto crítico mentalmente hablando y donde empieza la parte más dura por la monotonía de los kilómetros. Es aquí donde cobra gran importancia la alimentación y la hidratación, llegando a ser necesario una pequeña bajada de ritmo en algún avituallamiento para que la energía entre bien.

El susto

En el 36, pasados ya muchos kilómetros volvía a estar mi gente animándome y despejando dudas acerca de mi estado, bastante mejor de lo que me esperaba yendo al ritmo que me había marcado… hasta que en el km 38, en un típico tropezón a la salida del avituallamiento hace que se me suba el isquio acompañado de un brutal calambre, sin otra solución que tirarme al suelo a estirar y relajar el músculo. ¿Sorprendido? No, esto es una maratón y estoy en los kilómetros más duros. Tras ese parón de un par de minutos sigo corriendo ya por detrás del globo de 3h. 30m. y con un ritmo menor por riesgo de nuevos calambres.

La llegada

Los últimos kilómetros se pasan lentos pero disfrutándolos a tope. Sobre todo al pasar el cartel del km 42 y recorrer esos últimos 195 metros antes de la meta, en la que esta vez sí, la disfruto como ninguna otra. Por fin conquisté la maratón de Frankfurt y su medalla.

maratón Frankfurt 2015

 

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