Maratón de Madrid: calado hasta las cejas

Hace un tiempo que decidí que iba a hacer mínimo una maratón al año, y Madrid era mi tercera etapa después de las de Valencia y Frankfurt, así que me apunté dispuesto a disfrutar y a volver a sentir los 42 kilómetros

El viaje a Madrid lo hicimos en AVE desde Alicante, cómodo, sin los jaleos del avión y sin el cansancio del coche, y hospedados en un apartamento fantástico para descansar y prepararme bien la carrera, ya sabéis: alimentación, hidratación, relax… algo que en un hotel puede ser más difícil

El sábado fui a recoger el dorsal a la casa de campo, y ahí encontré lo peor de esta carrera: una organización malísima. Los corredores tuvimos que sufrir dos horas de cola para entrar al recinto, después habían algunas tallas de camisetas agotadas (cuando cada uno indica la camiseta que quiere) y lo peor era la actitud de los responsables, chulos y sin querer dar capacidad para dar una solución. Recogí el dorsal y me volví, porque para la pasta también había que hacer cola y no es la mejor forma de pasar el día antes de una maratón… a ver si cogen ideas porque varias les di, aunque creo que con su capacidad a la media hora ya no se acordaban… en fin

El resto del sábado a comer pasta, hidratarse, dar un pequeño paseo para estirar las piernas y volver pronto para preparar las cosas y dormir prontito.

El domingo sonó el despertador a las 5 de la mañana para desayunar con tiempo, y como ya sabíamos, estaba lloviendo. En ese momento era una lluvia fina, los suelos mojados y no mucho frío, genial para correr, pero si las previsiones eran correctas, a mitad de mañana la lluvia apretaría bastante. Salí de casa con una bolsa de basura a modo de impermeable, última moda del running :) y 30 minutos antes del inicio ya estaba por la salida, aunque para entrar en los cajones otro desastre de colas y malas indicaciones.

La salida fue como todas con tanta gente: lenta y nerviosa, y esta vez cuesta arriba por la Castellana, así que tocaba ir tranquilo y pasar los primeros kilómetros de la forma más tranquila. Hasta el km 14 fuimos junto con los que corrían la media maratón, así que la carrera se abrió un poco más para volver al centro de Madrid dirección la Puerta del Sol… y en ese momento fue cuando empezó a llover como si no hubiera mañana!!

La parte del centro, del Palacio Real y de la Casa de Campo hasta el km 30 fue con cuestas, giros, mucha agua y un firme que o bien resbalaba demasiado o bien estaba embarrado, con lo que las piernas pesaron y sufrieron bastante. Luego llegó la vuelta cuesta arriba hacia Atocha, ahí el público era más animado y dejaba poco espacio para pasar, algo que con el agua y el viento que hacía se agradecía bastante ya que te podías resguardar.

A esa altura de la maratón, los corredores nos dividimos entre los que no podemos hablar y los que nos animamos con la emoción de los últimos kilómetros, y esta vez a mí me tocó ser de los que estaban animados… así que los últimos kilómetros disfruté mucho de las sensaciones, de la gente, de las piernas y sobre todo de la entrada, donde llegué entrando a la pata coja en honor de una cojita muy pequeña :)

Ya sólo quedaba recoger con alegría una medalla que esta vez he disfrutado, hidratarse un poco y volver a casa rapidito para no enfriarse, algo imposible con tanta lluvia, frío, viento y tan poca energía en el cuerpo.

Medalla Maraton Madrid 2015

Al final, 3 horas y 40 minutos de una maratón muy dura, no sólo por el recorrido sino también por las condiciones meteorológicas del día, y que va dedicada a quienes me acompañan en estas pequeñas locuras o me aguantan durante los meses de entrenamiento y también a quien llena de fuerza mis piernas y mi cabeza ;)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *