El romanticismo de un corredor de fondo

Puede parecer que los atletas, y sobre todos los de largas distancias, somos gente que no se preocupa de nada salvo correr, correr y más correr. Que sólo nos importa calzarnos las zapatillas y salir a hacer kilómetros como quien hace churros, cuantos más mejor.

tatuaje maratón

No es así. Los corredores de maratones y medias maratones (entre los que me incluyo) intentamos tener todo lo que nos rodea bajo control, o más bien, controlar lo que podemos y conocer lo que nos puede influir. Y ¿qué es ser romántico si no eso? ¿qué es ser romántico si no tener hasta el más mínimo detalle controlado, tener la solución a una respuesta inesperada, a la presencia de lluvia, de retrasos, de cambios que no dependen de ti?

Y sobre lo que depende de ti, se trata de buscar la perfección, de atacarlo en el momento justo, de entrenarte para ese momento en el que vas a dar todo de ti.

En ese momento sientes que todo vale la pena aunque se tuerza, ese momento es tuyo y has luchado por él. Disfrútalo antes de que termine.

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